Pedregal de Irimia

Una obra de arte creada por un antiguo glaciar, repleta de belleza y leyendas. 

Descubre un manantial en un antiguo glaciar

El Pedregal de Irimia se encuentra a tres kilómetros de Meira, en la ladera oeste de la Sierra de Meira y es el singular enclave del nacimiento del Río Miño.

Este río de piedras que se organizan de manera natural ladera abajo formando un embudo, que después de sus 700metros de longitud permiten ver la formación del riachuelo silencioso e inquieto que da forma al afamado río Miño. Estas enormes piedras, en su mayoría cuarcitas, proceden de una morrena periglaciar (hace  entre 10.000 y 20.000 años) formada por los procesos de congelación y deshielo. La naturaleza se encargó de crear esta colada, haciendo de este lugar un punto de visita obligada para contemplar sus antojos.

El Pedregal de Irimia es un lugar único, de fácil acceso, y con área de recreo para disfrutar del paisaje y conectar con la tranquilidad escuchando como las cristalinas aguas entonan su canción. Este mágico entorno es ideal para ir con amigos o en solitario. También es propicio para ir con niños a gozar de la naturaleza y descubrir las leyendas y poemas sobre este lugar y que encontrarás en el panel informativo que hay junto al aparcamiento.

Este enclave inspiró numerosos poemas, textos literarios, así como obras escultóricas como las que puedes ver en él (“O Pregoeiro do Tempo” y “Altar do Prisciliano”). Empápate de la energía de este lugar y da rienda suelta a tu imaginación.

leyendas del pederegal de irimia

Cuentan las leyendas a cerca del nacimientos de Miño, que en aquellas tierras vivía una vieja hechicera llamada Irimia que se llevaba mal con los monjes del convento. Un día, mientras vigilaba su ganado fueron los monjes a cobrarle los impuestos que se negaba a pagar, y ella para defenderse comenzó a tirarles piedras para echarlos de sus fincas, por lo que los monjes decidieron quedarse con sus tierras ricas en fuentes para mantener a su ganado.
La hechicera les echó un conjuro y cubrió el manantial del Miño con piedras muy grandes hasta el fondo de sus propiedades, para que no pudiesen ir al agua. “Nunca podréis probar la primera agua de este río porque es miño”. Es por eso que el Pedregal le da el nombre al nacimiento del Miño, en el Pedregal de Irimia.

Otra habla de unos hombres pecadores convertidos en piedras y que aguardan la redención de sus almas con las aguas limpias que allí nacen.

Poemas del pederegal de irimia

¿Quen dixo, craro río Miño
que naces en Fumiñá
se xunt-a Monterredondo,
xa pasas, feito un rapaz?
. . .
E sei, tamén, que tés
o teu bercio máis atrás,
aló na Serra de Meira,
d-Irimia no Pedregal.
. . .
O Poeta de Meira
Avelino Díaz. 1897-1971.

O gurgullante e craro río Miño,
na serra escomenzando sua carreira,
vai bicando o belido chan de Meira
ó seguir, car-ó mar, o seu camiño.
. . .

“Debezos” 1947. Buenos Aires.
O Poeta de Meira
Avelino Díaz. 1897-1971.